Expresión aragonesa que significa “sin rendirse, sin retroceder ni ceder ante la adversidad.”
[Con permiso de la SD Huesca, de la cual es su grito de guerra]
DIEZ AÑOS DESPUÉS
Desde luego, no somos los mismos que empezamos esta aventura ni tampoco tenemos el mismo tiempo, porque la vida cambia.
Llegan trabajos, responsabilidades y caminos diferentes. Es cierto que hoy Comunidad Vóley no publica con la misma intensidad que hace unos años. Pero eso nunca ha significado rendirse, sino adaptarse. Porque siempre hay alguien dispuesto a sacar un rato para escribir una noticia, para cubrir un partido, para hacer una fotografía o responder un mensaje.
Pero, sobre todo, para recordar que el voleibol merece seguir teniendo un espacio.
Quizá esa sea la mayor victoria de estos diez años: no las entrevistas ni los viajes ni las cifras, sino haber construido un lugar al que siempre merece la pena volver.
LOS RECUERDOS
Cuando Pilar escribió su testimonio confesó que había intentado resumir estos diez años muchas veces. Al final volvió a sentarse en la misma mesa donde todo comenzó y encontró las palabras.
«Han sido diez años de locura, de aprendizaje, de no ponernos límites, de probar todo lo que se nos pasaba por la cabeza. Diez años en los que he dormido poco, pero he soñado mucho. En los que me he quedado sin ahorros, pero he ganado todo lo que el dinero no puede pagar: felicidad, grandes amistades y una historia que pienso seguir escribiendo.»
Quizá no exista una forma mejor de resumir qué ha sido Comunidad Vóley.
Porque hace diez años Pilar solo tenía un deseo: que el proyecto siguiera existiendo, aunque algún día ella no estuviera.
Hoy, diez años después, ese deseo ya es una realidad.
Porque Comunidad Vóley nunca ha pertenecido a una sola persona.
Ha pertenecido a todas las que, de una forma u otra, decidieron regalarle un pedacito de su vida al voleibol.
Y mientras exista alguien dispuesto a contar una historia más, Comunidad Vóley seguirá haciendo honor a su nombre.
Porque nunca fue solo un medio.
Siempre fue una comunidad.
Nerea Gimenez
Vuelve a leer:
Últimos comentarios