Las claves de Comunidad Vóley que se desconocen al otro lado de la pantalla
LOS PEQUEÑOS DETALLES
Cuando se cumplen diez años es fácil recordar las grandes coberturas, las entrevistas o viajes, pero, si quienes hemos formado parte de Comunidad Vóley cerramos los ojos, probablemente no sean esos los primeros recuerdos que aparezcan.
Volverán las conversaciones interminables por WhatsApp, las llamadas de última hora, las carreras por los pabellones y las reuniones que acababan imaginando proyectos que nadie había hecho antes.
Porque Comunidad Vóley nunca se construyó únicamente escribiendo noticias.
También se construyó entre risas, cafés, kilómetros de carretera y personas que siempre encontraban un motivo para seguir creyendo que merecía la pena.
LO QUE NUNCA SE VE
Quién entra a la web o visita nuestras redes sociales solo ve el resultado. Una noticia, fotografía, entrevista o directo, pero detrás de todo ello hay mucho más. Hay kilómetros, cafés previos al desplazamiento al pabellón, mensajes a medianoche, llamadas improvisadas, madrugadas editando entrevistas o fotos, aunque al día siguiente toque ir a trabajar o estudiar.
Dani recuerda precisamente eso: compaginar jornadas de trabajo con un teléfono que no dejaba de sonar porque siempre surgia una noticia, una conversación o una idea más. También tiene muy presentes los directos durante la pandemia, cuando el voleibol necesitaba seguir teniendo un lugar en el que encontrarse, y el orgullo de haber ayudado a que el Paravóley tuviera la visibilidad que durante tantos años había merecido.
Toni mira atrás y piensa en todas esas revistas deportivas con las que creció. Nunca imaginó que acabaría formando parte de un proyecto construido únicamente desde la pasión. Porque todos los que han pasado por aquí han tenido una vida fuera del voleibol: sus trabajos, sus familias y sus responsabilidades. Y, aun así, siempre encontraron un hueco para el vóley.
MUCHO MÁS QUE UN MEDIO
Si algo ha demostrado Comunidad Vóley durante estos diez años es que nunca hizo falta tener un gran presupuesto para hacer cosas importantes.
Bastó con tener ilusión.
Esa ilusión llevó al equipo a estar donde muchas veces nadie más estaba: en categorías de formación, en el vóley playa, en el paravóley, en las Copas del Rey y de la Reina, en las concentraciones de las selecciones nacionales, en pequeños pabellones y en grandes finales.
Cada cobertura, cada entrevista y cada publicación tenían el mismo objetivo: que ningún rincón del voleibol se sintiera olvidado.
Porque nunca se trató de ser los primeros.
Se trató de estar.
Nerea Giménez
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