El deporte como ayuda para aprobar los temidos exámenes

El deporte como ayuda para aprobar los temidos exámenes

El ejercicio físico es una de las actividades que mayores beneficios aporta a nuestra mente. Y es por ello por lo que, aunque estemos en época de exámenes, no debemos dejar de ejercitarnos, ya que así nuestras capacidades de memorización mejorarán.

 

Como estudiante, deportista y entrenadora que soy, muchas veces me ha tocado escuchar la frase “mi hijo no va hoy a entrenar porque tiene que estudiar”. El tema de compaginar deporte y estudios siempre me ha interesado ya que he estado relacionada con él desde que soy pequeña. Y como soy de las que piensa que, si alguien puede hacer algo, todo el mundo puede hacerlo si lo intenta, nunca he estado de acuerdo con esa frase.

Está claro que a algunos nos cuesta más concentrarnos que a otros y que no todos somos iguales a la hora de estudiar, pero los beneficios que aporta el deporte sí son los mismos para todos.

Existen numerosos estudios que demuestran que reservar un rato para dedicarlo al deporte, aunque estemos muy ocupados, nunca será una pérdida de tiempo, ya que te aporta muchos beneficios que pueden mejorar la capacidad de memoria y concentración. A parte de ello, siempre se ha dicho que cuanto menos tiempo tenemos para hacer algo, lo hacemos de forma más eficiente, y desde mi propia experiencia, lo comparto. Estudiar y practicar algún deporte, incluso en la alta competición, es posible, todo ello si realmente se desea hacer ambas cosas.

 

 

Hay muchas investigaciones dedicadas a este tema y a continuación os dejamos cinco razones que el psicólogo Iván Eguzquiza nos ha facilitado, por las que el ejercicio físico nos beneficia a la hora de estudiar y de afrontar los exámenes. Y es que el deporte, funciona muchas veces como un mecanismo para que nuestra mente y nuestra memoria funcionen de una manera más eficiente durante las horas que dedicamos al estudio.

  1. El estudio potencia un buen sueño, en beneficio de nuestra memoria.

Mientras dormimos se inicia un proceso de consolidación de la información que nuestro cerebro recibe durante el día, y una forma de tener una buena calidad de sueño es hacer deporte.

Un estudio de la Universidad de Arizona contempló que el ejercicio habitual conseguía prolongar significativamente el tiempo de sueño, así como la calidad del mismo producida por el cansancio físico. Esto es fundamental para que lo que hemos estudiado durante el día se consolide correctamente durante el sueño y no se nos olvide.

  1. El ejercicio reduce la ansiedad y mejora nuestro estado de ánimo.

La ansiedad es uno de los enemigos que tenemos a la hora de afrontar los exámenes. Según la ley Yerkes-Donson, una ansiedad moderada puede llegar a facilitar nuestro rendimiento intelectual de mejor manera que una ansiedad baja, ya que esto nos permite estar más alerta y más capacitados de afrontar imprevistos y situaciones concretas. Pero si nuestra ansiedad es muy alta, empieza a perjudicar a nuestra atención, concentración y nuestras capacidades de memoria, pudiendo bloquearnos por completo.

Una forma de prevenir esto es mediante el ejercicio, ya que el deporte disminuye la ansiedad porque reduce nuestros niveles de cortisol, o sea, la hormona del estrés. Además, el ejercicio ayuda a liberar endorfinas, las cuáles nos hacen sentir mejor con nosotros mismos, lo cual es importante para que podamos crearnos buenas expectativas para los exámenes y que los resolvamos con confianza, sin bloqueos u olvidos.

 

  1. Hacer ejercicio cuatro horas después de estudiar mejora la memorización.

Según un estudio realizado por la Universidad de Radboud (Países Bajos), el ejercicio físico beneficia a nuestra memoria si se realiza cuatro horas después del aprendizaje, en lugar de inmediatamente después.

Este lapso de tiempo es importante porque la información que hemos podido memorizar se asienta en nuestro cerebro, por lo tanto, después de ese descanso, ejercitarse inmediatamente antes de repasar, nos hará consolidar lo que nos hemos estudiado y también nos aprenderemos más rápido nuevos contenidos.

Por otro lado, otro estudio de la Universidad de Texas descubrió cómo la práctica deportiva provoca un aumento en el flujo sanguíneo en el hipocampo, la región que afecta el Alzheimer y que está relacionada con el aprendizaje y la memoria. Y algo positivo más que añadir a esta lista es que el ejercicio también previene el Alzheimer.

 

  1. Hacer ejercicio crea y consolida nuestras redes neuronales.

Antes se pensaba, de forma errónea, que, llegado un momento, nuestro cerebro dejaba de producir neuronas y que cuando nuestras neuronas morían, no volvían a nacer más. Pero al contrario de este mito, se ha descubierto que ciertas acciones y actividades pueden estimular el crecimiento de nuevas neuronas.

Una reciente investigación ha descubierto que hacer el ejercicio físico estimula la producción de la proteína FNDC5, que se libera cuando empezamos a sudar y que estimula el crecimiento neuronal, además de alargar la supervivencia de las que ya tenemos.

Además, se asegura que hacer ejercicio diario durante 20 minutos mejora la memoria episódica – la que nos ayuda a recordar lugares, emociones y conocimientos en contexto – en adultos, hasta un 10%, y las mejoras se empiezan a notar tan solo dos días después de comenzar a hacer ejercicio.

 

  1. Nuestra forma física y experiencias marcan nuestros procesos mentales.

Una de las características del ser humano es que solemos recordar mejor las experiencias si estas son seguidas de un episodio de estrés, es por ello que, si realizamos ejercicio, lo cual provoca reacciones de este tipo, seguidamente de haber estudiado, nuestra memoria retendrá mejor lo aprendido.

Además, el ejercicio anaeróbico también está relacionado con el tamaño de las estructuras neuronales. Una investigación publicada en la revista Brain and Cognition mostró que cuanto mayores eran las facultades anaeróbicas de un adolescente, más rápido se producían sus conexiones neuronales, por lo que se mejoraban sus habilidades lingüísticas y de pensamiento lógico.

A esto se le añade otro estudio de la Universidad de Illinois en el que se afirmó que los niños entre 9 y 10 años que más en forma estaban, tenían más materia blanca en el cerebro, que se encarga de trasladar las señales nerviosas de una región a otra del cerebro.

 

Hay un sexto motivo que personalmente me parece otro de los grandes beneficios que te aporta hacer ejercicio diario o practicar un deporte, ya sea de forma amateur o profesional. Tener una hora mínima al día ocupada para hacer deporte ayuda a organizar tu tiempo y sobre todo a optimizarlo para que saquemos mayor partido del estudio. Cuanto más tiempo tenemos, más dejamos pasar las cosas, así que, si en una tarde hacemos deporte durante una o dos horas, el tiempo que tendremos para estudiar será menor, así que nuestra productividad aumentará, si queremos seguir aprobando.

Las excusas “no hago ejercicio porque no tengo tiempo” ya no son válidas. Si estamos en época de estudios, no deberíamos dejar de hacer ejercicio y renunciar así a sus beneficios, que como hemos visto son numerosos. El ejercicio hace que las horas que dediquemos al estudio tengan mejores resultados, más eficientes, optimizando el tiempo y mejorando las capacidades de nuestro cerebro.

Así que, la próxima vez que tengas en mente dejar de hacer ejercicio por quedarte toda la tarde en casa estudiando, tienes que saber que no es la mejor opción. Son los datos científicos los que confirman que cuidar el cuerpo y ejercitarlo es una de las mejores formas de aprender y mantener una mente fuerte y ágil, que es la base donde se sustenta nuestro aprendizaje y nuestros estudios.

 

Fuente: Iván Eguzquiza (psicólogo)

Infografía: Elena Alberca

Texto: Rosa Royo

 

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